EN LA ACUPUNTURA, se trabaja con agujas de formas y tamaños distintos, generalmente de acero, aunque también pueden ser de metales preciosos, a los que se atribuyen distintos efectos terapéuticos: se dice, por ejemplo, que el oro tiene efecto estimulante, mientras que la plata tiene poder sedante.

Las agujas en acupuntura utilizadas hoy en dia son de metal, generalmente de acero, aunque pueden también ser de oro, de plata o de otros metales. Merece la pena recordar que en tiempos remotos las agujas en acupuntura que se utilizaban eran de piedra o de madera Al margen del metal empleado, las agujas en acupuntura, aun presentando distintas formas, constan esencialmente de un palito fino que termina por un extremo en punta afilada y por el otro en un refuerzo que facilita la manipulación.

Las agujas en acupuntura utilizadas corrientemente son filiformes, en "flor de ciruelo", etc. Las agujas filiformes tienen una longitud y un diámetro variables: de 1,2 cm a 12 cm de longitud y de ¼ de mm a medio milímetro de diámetro.

La aguja en "flor de ciruelo" está constituida por 5-7 agujas reunidas en un único soporte, del que arranca un palito largo que hace las veces de empuñadura.

Hace relativamente poco tiempo ha sido también introducido el uso de la electroacupuntura, que consiste en aplicar una corriente eléctrica a la aguja, una vez que ésta ha sido introducida en la piel.

La aplicación de la aguja en acupuntura requiere gran habilidad, necesaria sobre todo para evitar que el paciente sienta un dolor excesivo, que tendría efectos negativos sobre el resultado terapéutico.

La colocación de la aguja en acupuntura puede seguir distintas direcciones (perpendicular, con un ángulo de 45 , (casi horizontal) en función del punto elegido para la intervención y de la naturaleza de la enfermedad.


Por cuanto respecta a la profundidad a la que debe introducirse la aguja en acupuntura, depende de la región anatómica en la que se realice la acupuntura y de las reacciones del paciente. En los puntos situados en las cuatro extremidades, la profundidad que puede alcanzarse es del orden de 1-3 centímetros, o más, como es el caso del punto 36 del canal del estómago, situado aproximadamente a un dedo (de ancho) de la cresta anterior de la tibia; en este punto la profundidad puede variar de 2,5 a 5 centímetros. Estos mismos valores pueden alcanzarse en la región lumbosacra, mientras que en la cabeza y en la cara, donde las masas musculares son delgadas, las aplicaciones de acupuntura deben ser muy superficiales.


El efecto de excitación o de depresión en el punto de aplicación de la aguja en acupuntura puede conseguirse mediante las oportunas manipulaciones de la aguja aplicada y gracias a la experiencia del acupuntor: bajar o levantar la aguja, torcerla, hacerla vibrar, etc., son operaciones que requieren una enorme sensibilidad y sobre todo una seguridad total en relación al resultado que se desea obtener, según la enfermedad o el síntoma sobre el que se pretende actuar.

La aplicación de la aguja en acupuntura puede ser muy rápida, pero también puede durar varios minutos o incluso horas. En la práctica moderna, sobre todo occidental, caracterizada la mayor parte de las veces por connotaciones especulativas y, en cualquier caso, forzada por el ritmo acelerado de la vida, se da preferencia a la acupuntura rápida, que no obstante requiere muchas veces una aplicación profunda de la aguja.

Cuando se recurre a la aguja "en flor de ciruelo", la técnica de aplicación no es la introducción de agujas, sino la percusión de determinadas superficies del cuerpo o de canales usando un instrumento a modo de martillito. La utilización de la aguja en acupuntura "en flor de ciruelo" halla amplia aplicación, ya que básicamente tiene las mismas indicaciones que el empleo de la aguja filiforme.

En todos los casos, la aplicación de la aguja en acupuntura requiere una esterilización perfecta tanto de los instrumentos usados como de las partes en las cuales van a introducirse las agujas. Además, es necesario que el paciente adopte la postura más idónea, no sólo para permitir al operador un acercamiento más fácil a la zona que se ha de tratar, sino sobre todo para obtener el mayor grado de relajación posible, condición que se cuenta entre las más importantes para evitar el dolor e inconvenientes como rotura de la aguja, lesiones de órganos, etc.

Actualmente está siendo también objeto de estudio la influencia de la acupuntura sobre el sistema nervioso, las glándulas endocrinas, etc. Asimismo, se han introducido cambios en la técnica clásica, consistentes en el empleo de la electropuntura (que consiste en el paso de una corriente eléctrica a través de la aguja) y de la fonoforesis (en lugar de aplicar la aguja se aplica un vibrador de punta roma)

En la China actual la acupuntura ocupa aún un lugar relevante en el marco de la medicina tradicional (junto a los masajes, la dietética, la hidroterapia, las técnicas respiratorias, las quemaduras, la fitoterapia); es materia de estudio en las universidades y se ha incorporado perfectamente a la medicina occidental, que se ha convertido en la oficial.

Para reducir el dolor en acupuntura, debe introducirse la aguja con decisión y rapidez, eventualmente con ayuda de la presion de los dedos, de forma que, concentrándose en ésta el paciente aleje su atención de la aguja que se le va a clavar.

Cuando se usan agujas largas en acupuntura, después de la introducción rápida, se puede profundizar más en los tejidos presionando con los dedos de la mano libre sobre el extremo de la aguja, a la que al mismo tiempo se imprimirá un movimiento de rotación.

Otra técnica de aplicacion de la aguja en acupuntura consiste en levantar un pliegue cutáneo en correspondencia con el punto elegido y a continuación clavar la aguja. Este método se halla indicado sobre todo cuando el tejido muscular subyacente es más bien fino. Cuando la piel es fláccida, es preferible estirarla con dos dedos y luego clavar la aguja en la dirección y a la profundidad requeridas por el tratamiento que se pretende llevar a cabo.